La Pandilla: el tabanco que paró el tiempo

Los vinos de Romate, las tapas en papel de estraza, los cuadros y caricaturas de Luma, Lola Flores, aquellos chavales de la Salle, los depósitos de Valdepeñas, la esqueletomaquia de González Ragel…Hay un lugar en Jerez donde los relojes se detienen entre botas y carteles de toros.

En el número 14 de la calle Valientes de Jerez (foto 21), hay una barra que está abierta desde 1.936 y que es bastante más que una barra. Una de las muchas cosas que se pueden contar del tabanco La Pandilla, es que es capaz de parar el tiempo. Desde sus inicios, documentados en el registro del negocio en marzo del 36 (foto 38) ha estado abierto en el mismo lugar hasta la actualidad.

La primera etapa del negocio se extendió hasta 1.993 y, tras 20 años cerrado, en 2013 Bosco, Antonio y Pepín tuvieron la feliz idea de devolverlo a la vida (foto 31). Desempolvaron, limpiaron y con buen criterio dejaron intacto todo lo que fue posible, de manera que entrar ahora en La Pandilla es encontrarse en un hábitat muy parecido al de otras décadas pasadas.

Allí están las botas, los carteles de toros, la máquina registradora (fotos 13 y 14). Están el cartel con los nombres de aquellos chavales del vecino colegio de La Salle que hicieron del tabanco su cuartel general (fotos 18 y 19) y los depósitos donde se almacenaba antiguamente el vino de Valdepeñas (foto 30). O esa nevera antigua de puertas de madera que sigue funcionando tras la barra (foto 40). Y las pinturas de la barra, las caricaturas y el cuadro de esqueletos al estilo de González Ragel (fotos 22-25) que dejó como legado Luis Mateos, Luma, (foto 26).

La Pandilla es, no cabe duda, un lugar con historia, pero es también un rincón con mucho sabor, el de sus vinos de Jerez y sus tapas. Te lo contamos en la ficha.

La Ficha

Tabanco La Pandilla

Está compuesta básicamente por tapas frías, chacinas, montaditos y “papelones”, pequeñas raciones sobre papel de estraza. Las tapas van desde las banderillas, a los mejillones, y los fines de semana es posible probar también la tortilla y la ensaladilla. En cuanto a los papelones, el queso de ocaña picante es espectacular, al igual que los chicharrones. Los montaditos son muy variados. No te pierdas el de pringá ni el de lomo de orza con mojo picón. Puedes verlo todo en las fotografías 35 y 36.

La exclusividad de los vinos de Jerez es de Sánchez Romate. Puedes encontrar sus marcas, fino Perdido, amontillado NPU, palo cortado Regente, y también vino a granel de la misma bodega. En cualquier caso disfrutaras de jereces extraordinarios. Sólo se permiten una excepción al margen de los productos de Romate, que es el fino Tío Pepe, también a disposición de los clientes. Además, tienen un vermut muy recomendable.

Los dueños y socios del tabanco, Bosco y Antonio, se encargan de todo. Son atentos y amables.

Es un tabanco de tipo catedral, amplio, techos muy altos, vigas de madera. Un construcción pensada para una bodega de Jerez. Maravilloso lugar en el número 14 de la calle Valientes, en pleno centro de la ciudad. Tiene tres zonas distintas. La barra con sus taburetes y algunas mesas bajas pegadas a las paredes; la bodega, también con mesas bajas y un poco más de intimidad; y, al fondo, un patio al aire libre no muy grande pero sí bastante agradable.

En la zona de la bodega se pueden hacer celebraciones. Es posible, incluso, llevar de fuera parte de la comida a cambio de consumir allí, lógicamente, todas las bebidas.

Lugares como este nos reconcilian con la hostelería de siempre, los buenos vinos, las tapas clásicas y un rato de amistad. En Vinomio nos declaramos incondicionales de este santuario llamado La Pandilla.

10/10

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